miércoles, 13 de octubre de 2010

La inseguridad que no se denuncia en los medios masivos

No es seguro que las grandes corporaciones paguen sus impuestos
 
Mientras los ciudadanos comunes pagamos todos nuestros impuestos, las grandes corporaciones, que son ademas los grandes anunciantes de los medios opositores al gobierno, evaden millonarios impuestos que de ser cobrados avanzariamos mas rapido(porque estamos avanzando)hacia una distribuciòn mas justa de la renta que genera el trabajo de todos los Argentinos
 
 
 
Números que no cierran. Pero en lo que tiene que ver con el pago de impuestos, los datos resultan inquietantes. Las aceiteras en su conjunto vendieron a lo largo del último año fiscal 32.588 millones de pesos, lo que representa el 2,2% del total de las ventas de toda la economía. Sin embargo, en lo que tiene que ver con el impuesto a las Ganancias, pagaron 243 millones de pesos, que representa apenas el 0,6% del volumen total de lo recaudado. El comportamiento de las exportadoras de granos es muy parecido. Durante el último período fiscal, vendieron por 49.733 millones de pesos, es decir el 3,4% del total de ventas de la economía. Pero pagaron de impuestos 304 millones de pesos, o sea el 0,7%.
Esta falta de correspondencia entre el nivel de ventas y de pago de ganancias no es exclusivo de estos dos sectores. Otros informes realizados por la Afip demuestran un patrón de comportamiento común en actividades como la elaboración de aluminio y la automotriz. En la primera, las ventas del último año fiscal fueron de 3.274 millones de pesos, que representa un 1% del total de las ventas de la economía. Sin embargo, pagaron por impuestos a las Ganancias apenas el 0,01% del total de la economía. En el caso de las automotrices, sus ventas llegaron a 59.100 millones de pesos, que representan el 4,1% del total de las venas de la economía. Pero por Impuestos a las Ganancias sólo pagaron el 1,2% del total de la economía.
Otro dato que llama la atención es la diferencia que se observa en el pago de impuestos en el último período fiscal con respecto al anterior y su correspondencia con las ventas. El caso de las empresas de aluminio es el más elocuente. En 2008 vendieron por 3.162 millones de pesos y pagaron 146 millones de Ganancias. En 2009, vendieron 3.274 millones de pesos y sólo pagaron 4 millones de pesos. Las automotrices tuvieron una merma del 10,8% en sus ventas en 2009 con respecto al año anterior, pero la caída en el pago de Ganancias fue muchísimo mayor, pasaron de tributar 1.132 millones de pesos en 2008, a 528 millones en 2009, es decir un 53,3% menos.
Dos casos testigos. Las informaciones reveladas esta semana en referencia a Bunge y Cargill permiten inferir algunos de los mecanismos a los que recurren las grandes empresas para evadir sus compromisos fiscales. En el caso de la aceitera, la Afip secuestró documentación luego de detectar que la compañía no pagó impuestos a las Ganancias durante los períodos 2007, 2008 y 2009, mientras que anteriormente tributaba un promedio de 350 millones de pesos. Desde el organismo se empezó a sospechar que Bunge recurría a una etapa intermedia entre el origen de los productos que exportaba y su destino final.
De acuerdo con los datos que la Afip aportó a la Justicia para que investigue el supuesto fraude fiscal, la exportadora utilizaría a su filial en Uruguay para llevar adelante una triangulación. Sucede que el 98 por ciento de las exportaciones de la aceitera se exportan a Uruguay. La sede de allí se ubica en la zona franca de Montevideo y por lo tanto no paga impuestos a las Ganancias. Se calcula que mediante esta metodología Bunge dejó de pagar 400 millones de pesos por año.
El caso de Cargill es muy similar, aunque en este caso la investigación judicial se encuentra más avanzada ya que el Juzgado Nacional en lo Penal Económico Nº4, a cargo de Alejandro Catania, dispuso el viernes el procesamiento del presidente del directorio de la firma, Héctor Orlando Marsili, y de su par en Uruguay, Javier Gustavo Fernández Rockboer. A ambos se los acusa de evasión agravada. y recibieron un embargo de 100 millones de pesos por las maniobras perpetradas durante los períodos 2000, 2001, 2002 y 2003.
La Afip fue el querellante y denunciante y, de acuerdo con un comunicado que difundió, "la causa se inició por una evasión superior a los 56 millones de pesos, a la cual se le fueron sumando los períodos sucesivos". Según el organismo, "con este fallo, los responsables de la cerealera Bunge podrían correr con el mismo destino", ya que "la causa presenta importantes similitudes con las maniobras de planificación fiscal nociva de triangulación con la investigación de la cerealera Cargill.
Desde el organismo que conduce Ricardo Echegaray sospechan que la evasión impositiva que realizan las grandes empresas a través de esta triangulación con Uruguay trepa a los 8.800 millones de dólares y que metodologías similares se aplicarían a través de otros paraísos fiscales como Suiza, Barbados y las Islas Caimanes.

domingo, 10 de octubre de 2010

Silencio por Sangre de Daniel Cecchini y Jorge Mancinelli

  .
Silencio por Sangre es un libro urgente, resultado de una larga y exhaustiva investigación –parte de la cual fue publicada por Miradas al Sur durante el último año– que aún continúa, pero escrito contra reloj.
 
 

Su objetivo es explicar cómo, durante la última dictadura, los dueños y directivos de los tres diarios más importantes de la Argentina se apropiaron, en complicidad con el Estado terrorista, de la empresa que les permitiría monopolizar la producción del papel de diario. Esa maniobra de apropiación formó parte de la alianza estratégica entre la dictadura iniciada el 24 de marzo de 1976 y los representantes de los grupos económico-mediáticos más grandes del país. Los grupos económicos concentrados necesitaban a los militares para eliminar a la disidencia política y social que se oponía a sus intereses. Los dictadores, por su parte, exigían no sólo una prensa silenciada mediante la censura, sino medios cómplices de sus políticas y de sus acciones. Esa misión la cumplieron Clarín, La Nación y La Razón y, a cambio de ello, recibieron el monopolio del papel de diario, una suerte de dictadura contra la libertad de expresión.
Entre fines de 1976 y la primera mitad de 1977, el Grupo Graiver fue despojado ilegalmente de Papel Prensa S.A., en una operación que –más allá de sus motivaciones políticas y económicas– desnudó el feroz antisemitismo de los militares en el poder. Para lograr sus objetivos, los dictadores utilizaron presiones, amenazas, secuestros, desapariciones, torturas y asesinatos. Paralelamente –y en pleno conocimiento de la utilización de estos instrumentos del terrorismo de Estado–, los propietarios de los tres diarios crearon una empresa fantasma con la única finalidad de quedarse con las acciones de Papel Prensa que los herederos y socios de David Graiver fueron obligados a entregar.

 

Transferencia bajo presión. Las acciones en poder de la sucesión que la familia Graiver fue obligada a transferir eran 958.907 acciones de clase "C" y 3.800.000 acciones clase "E", más todos los derechos de preferencia para futuras emisiones, revalúos acordados y a acordarse, "e incluso adelantos que existieren para futuras emisiones". El precio que le fijaron a la transferencia no consentida libremente fue de 996.000 dólares. El grupo fundador, es decir David Graiver por sí y terceros, había invertido desde el mes de abril de 1972 hasta octubre de 1976, 15 millones de dólares, aproximadamente, importe que al momento de arrebatárseles a sus familiares las acciones a nombre de la sucesión, estaban incrementados por el valor comercial de la empresa. Algunas estimaciones que han dado vuelta alrededor del valor de Papel Prensa al momento de su apropiación, oscilan entre tres y cinco veces los fondos invertidos. (…) La sola lectura del contrato muestra que se trató de un despojo, y como tal, nunca consentido. Veamos: con 7.000 dólares de seña, el pagador adquiere el título de comprador del bien que él mismo valúa en 996.000 dólares. Lo dice sin ningún atisbo de vergüenza: esos 7.000 dólares de seña tienen "el carácter de principio de ejecución del contrato, formando parte del precio y declarando expresamente ambas partes que la operación es firme e irreversible". Dos reconocimientos fundamentales que le hace el "vendedor" al "comprador": la operación no se podrá echar atrás y el "contrato", gracias a esos 7.000 dólares, es ejecutable; es decir, el bien que "se vende" pasa a manos del "comprador". (…) La respuesta a la falsa condición suspensiva está en el numeral sexto del "boleto de venta" que le hicieron firmar a la familia Graiver: "Este contrato es transferible... sin necesidad de consentimiento ni conformidad alguna del vendedor". Con premeditación, los apropiadores obligaron a los "vendedores" "a asistir a la Asamblea a convocarse a los efectos del artículo 9º del Estatuto de Papel Prensa S.A. y votar favorablemente con todos sus votos para aprobar la presente operación e igualmente a realizar los actos y gestiones y otorgar cuantos instrumentos fueren necesarios a los efectos del presente contrato". Faltó la firma de Al Capone.

 

Operación "Amigo". El 14 de marzo de 1977, un grupo de tareas secuestró a Lidia Papaleo de Graiver. Ese día también fueron secuestradas Silvia Fanjul y Lidia Gesualdi. Tres días más tarde fueron secuestrados Juan Graiver –padre de David–, su mujer, Eva Gitnacht de Graiver; Isidoro Graiver –hermano menor de Dudi–, y el apoderado de la familia en la sucesión, Jorge Rubinstein. Los llevaron al centro clandestino de detención conocido como Puesto Vasco.
A principios de abril, Rafael Ianover fue citado en las oficinas del diario La Nación para entrevistarse con Campos Carlés, representante de La Nación; Bernardo Sofovich, abogado de la viuda de Noble y hombre de Clarín, y Patricio Peralta Ramos, de La Razón. Este último le exigió que les firmara la cesión de sus acciones. Antes de hacerlo –aterrorizado por la desaparición de los Graiver–, Ianover le pidió seguridades para él y su familia. "No le va a pasar nada, firme", le aseguró Peralta Ramos. Ianover fue secuestrado el 12 de abril de 1977. También lo llevaron a Puesto Vasco. El objetivo de los secuestros fue que ni los Graiver ni sus socios cobraran jamás el precio vil que habían debido aceptar por las acciones. Los operativos de que fueron víctimas recibieron un sugestivo nombre por parte del hombre que los comandó, el coronel Ramón Camps, entonces jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires: "Operación Amigo", los llamó.

 

Peleas entre dictadores. El tándem Martínez de Hoz-Videla confrontó con Massera. Los negocios se dirimieron al interior de la dictadura y con la metodología mafiosa que asumió ese proyecto económico y político desde sus inicios. Las facturas se saldaban con desapariciones, atentados y muertos de uno y otro bando, tales como el atentado a Guillermo Walter Klein. Papel Prensa no estuvo fuera de la disputa que perdió Massera a manos de Martínez de Hoz y Raymundo Podestá, el secretario de Desarrollo Industrial que puso el Banco Nacional de Desarrollo al servicio de los apropiadores. El desquite de Massera llegó medio año después de consumado el despojo que hizo propietarios de Papel Prensa a los tres diarios, y aunque tarde y sin efecto alguno sobre el negocio que le habían birlado Joe Martínez de Hoz y Videla; pudo hacer nombrar un "veedor-interventor" en la empresa, el capitán de navío Alberto D'Agostino. El hombre se tomó las cosas en serio, y de los papeles que dejó y pudieron ser rescatados, se encontraron unas notas sobre la situación en que había quedado la cesión de las acciones en cabeza de la sucesión de David Graiver. El boleto de venta que obligaron a firmar a la familia incluía un anticipo en efectivo a cuenta de futuras emisiones de acciones por 1.500.000 de dólares. Ese fondo más los títulos es lo que Fapel, es decir, Magnetto, Mitre, Peralta Ramos y Campos Carlés, le arrancaron a la familia Graiver con 2.000 dólares de seña.
D'Agostino se empecina en el seguimiento de esa cesión, comprobando que las acciones apropiadas no podían aparecer como vendidas, ya que su venta estaba suspendida por tres años debido a que habían sido afectadas por la obtención del beneficio de un diferimiento impositivo. Sólo se podrían haber vendido si previamente se pagaban los impuestos postergados. A pesar de semejante objeción, los diarios decidieron depositar en una escribanía los pagos que ellos mismos habían decidido por las acciones apropiadas, demostrando así voluntad de pago y capacidad de disposición de esos títulos.

 

La complicidad periodística. Los ejemplos del apoyo editorial de Clarín al terrorismo de Estado perpetrado por la dictadura se multiplican con sólo mirar cualquier ejemplar de aquellos días. Verbigracia, en la nota publicada en agosto de 1976 titulada El principio del fin . Allí está escrito: "No hay tercería posible porque, admitido que estamos en guerra, imperan sus leyes. Es la Nación la que está en armas para vencer al enemigo (…) La fuerza, monopolizada por el Estado, y la razón, que legitima la autoridad y le proporciona el consenso, son los atributos fundamentales del Gobierno (…) La marcha hacia el monopolio de la fuerza avanza por caminos convergentes. Ha sido un reclamo formulado por distintas voces y que alcanza mayor vigor en boca de la Iglesia. Lo construyen las propias Fuerzas Armadas y sus hombres de gobierno al asociar a los distintos sectores en la lucha permanente contra la subversión".
Por entonces, los desaparecidos en la Argentina se contaban por miles, entre ellos no pocos periodistas y trabajadores gráficos que habían pasado por Clarín en algún momento de sus carreras, como Francisco Paco Urondo, Carlos Alberto Pérez, Enrique Raab, Luis Rodolfo Guagnini, Conrado Guillermo Ceretti, Daniel Alberto Daroqui, Ernesto Luis Fossati y Jorge Rodolfo Harriague. Durante esos años, el diario donde habían trabajado silenció sus nombres, los desapareció también en sus páginas. Otros medios, como The Buenos Aires Herald o La Prensa , denunciaron estos secuestros y estas muertes a pesar de la censura y la represión.
Más de una vez, la propia directora estampó su firma en los editoriales, defendiendo a los dictadores aun cuando las violaciones de los derechos humanos y el desastre económico eran ya evidentes: "Las Fuerzas Armadas, que tienen en su haber el triunfo contra la subversión al costo de enormes sacrificios, están en condiciones de realizar esa convocatoria. Se les presenta una alternativa en que la crisis económica puede llegar a minar los logros que han alcanzado en ese terreno y en que superar esa crisis puede dar la consolidación definitiva de la victoria y la realización de los objetivos que se trazaron al asumir el poder…". E, incluso, después de la derrota en la aventura de Malvinas, siguió apoyando a la dictadura: "Repensar el país significa, hoy, también repensar a las Fuerzas Armadas. No nos conforma la idea de unas Fuerzas Armadas políticamente rechazadas y refugiadas en la especificidad de sus tareas. En países como la Argentina, cuya cuestión nacional se resume en el imperativo de crecer y desarrollarse, las Fuerzas Armadas son necesarias para sostener esa batalla contra el statu quo aparentemente incruenta, pero en realidad tan ardua como cualquiera otra guerra convencional…". Más de un cuarto de siglo después de terminada la dictadura, Clarín sigue sin publicar autocrítica alguna sobre su posición editorial y su apoyo explícito al terrorismo de Estado.

Delito de lesa humanidad. En capítulos anteriores se ha relatado exhaustivamente y se han citado testimonios sobre las condiciones en que los herederos y socios de David Graiver firmaron el boleto de venta de sus acciones en Papel Prensa S.A., antes y durante las detenciones ilegales de las que fueron víctimas en 1977 en los campos clandestinos de concentración conocidos como Puesto Vasco y Pozo de Banfield. También, mediante qué operaciones pasaron a manos de Clarín, La Nación y La Razón. "Yo vi a los tres grandes diarios de este país saquear una empresa de un grupo familiar cuyos miembros estaban todos presos, juzgados por un tribunal de guerra y condenados. Un tribunal que les sacó declaraciones bajo tortura", denunció Osvaldo Papaleo, quien también fue detenido por los dictadores.
En una entrevista concedida al periodista Agustín Álvarez Rey, el hermano de Lidia, la viuda de Graiver, reconstruyó toda la operación de saqueo: "Si bien Papel Prensa era uno de los activos más importantes de Graiver, no era éste su único negocio. Entre agosto del '76 y marzo del '77, cuando la familia estaba liquidando sus activos, recibió algún tipo de oferta por parte de Clarín, La Razón y La Nación para comprar Papel Prensa. De hecho, la tarde del día en que detienen a la mayoría de la familia, mi hermana, Lidia Papaleo de Graiver, asistió junto a Isidoro Graiver a una reunión con representantes legales y algunos miembros de los directorios de estas empresas para ver si se podía firmar una carta de intención para comprar la empresa. Esa noche son detenidos", relató.

 

Monopolio y consecuencias. Con el pacto de sindicación de acciones, las tres empresas periodísticas lograron un control absoluto de Papel Prensa. Ese manejo fue compartido inicialmente, pero cambió en consonancia con las transformaciones ocurridas al interior del grupo, producto de los distintos escalamientos de poder que cada uno de sus integrantes logró hacer. Primero fue la quiebra de La Razón a mediados de los '80 y luego se produjo la consolidación de Clarín , a partir de los '90, como el conjunto de medios más concentrado –en propiedad y dirección–, y extendido –en cobertura del mercado– de la Argentina. Esos cambios posibilitaron el manejo hegemónico que tiene Héctor Magnetto sobre la única productora de papel de diario del país. Su gestión no deteriora a La Nación , pero beneficia más a Clarín y perjudica a la empresa como ente societario que debe tener igual cuidado por los intereses de todos sus socios. Y presiona a los medios periodísticos con sus maniobras en el manejo de cantidades y precios del papel de diario. Por lo pronto, expertos en el sector sostienen que Papel Prensa habría estado subsidiando a Clarín mediante dos formas: un precio de venta de la bobina de papel menor a su costo de producción y la compra de la devolución de diarios a un precio que las fuentes consultadas llamaron insólito. El calificativo utilizado para aludir al precio de los diarios rechazados por los canillitas que Clarín vende a Papel Prensa, da a entender que está más relacionado con el precio de tapa que con el valor de un diario de descarte.El grueso del subsidio se origina en el precio del papel. Un estudio de costos y mercado que ha llegado a manos de los directores del Estado Nacional en Papel Prensa, muestra que las empresas editoriales que no accedieron durante los últimos seis años al precio cobrado por esa empresa a Clarín y La Nación, tuvieron que pagar 58 por ciento más caro el papel que necesitaron para sobrevivir. Ese sobreprecio fue la diferencia entre el promedio de los importes abonados por las editoriales obligadas a importar y el costo privilegiado que tuvieron los dos accionistas del monopolio del papel de diario.

 

miércoles, 6 de octubre de 2010

Los anónimos y el paso sin retorno. Por LEON GUINSBURG

 

                                                                              

 

Calificar codicia, sometimiento al resto y corrupción como vicios del capitalismo es incurrir a error. Esos son los fundamentos del sistema, sus verdaderos incentivos, aún cuando no figuren explícitamente definidos en su doctrina. Lo constata la historia de los pueblos, que difiere de la historia de los prohombres y las instituciones aunque los pueblos participen del  devenir y ocasionalmente se los mencione en los libros. Los sufrimientos, percances y avatares de los humanos llanos, simples y comunes conforman el anónimo del relato, cuando no el pretexto. A lo sumo, merecen una  mención sin detalle como simple ornato del héroe.

Los documentalistas, cuyo esmero se centra en describir y descifrar personajes, omiten profundizar sobre las motivaciones reales y concretas del poder triunfante, hacedor de regímenes y normas –al capitalismo nos referimos-, cuya intención de beneficiar al común redunda en repetitivo plagio o es directamente inexistente. Los perdedores, execrados o enviados literariamente al ostracismo, no integran el menú de consumo apologético.

La excepción surge de los pensadores que no casualmente y en todos los siglos militaron y militan en el campo popular; son los eternos descastados del foro de la "normalidad", la "objetividad", la "moderación" y la "prudencia", términos éstos castradores pero infaltables en el discurso. En concreto, justificación de toda arbitrariedad urdida en pedagógicos laboratorios hegemónicos.

De estos lugares comunes surge el "derecho" –por ejemplo-, de apropiarse hasta de la naturaleza. Otros "derechos" sacralizan el culto al individualismo por sobre  el bien común. Y otros  privilegian prerrogativas y privilegios.

Sin incurrir en el revolucionarismo ideológico y dogmático de emtre los siglos XVIII y XX, expresado a veces con innegable lucidez, la persecución de formas y modos de contrarrestar el cerco tejido por la "inteligentzia" que sirve a los poderes económicos -diversificados e imbricados en todo rubro posible de los campos de la producción y los servicios-, apunta a un blanco vital: la desmonopolización de la conducción acotada del discernimiento.

La lógica impulsora de la comunicación plural de los criterios ya es indetenible. El alineamiento de todas las visiones menos una está de este lado de la raya. Del otro solitaria se debate la restante, defendiendo su posición indefendible con las armas más sibilinas, ya desnudado su poder decadente.

De ahí, la cuestión Grupo Clarín –mediático, agrario, financiero, industrial- más Papel Prensa pasa  a ser emblemática.  Las connotaciones derivadas en Derechos Humanos, connivencia con una sangrienta dictadura y vasallaje económico de otros medios miden el grado de perversión del sistema conteste a la vigente durante casi tres décadas aciagas. En la primera, sobre el escritorio del secretario de Estado Henry Kissinger (premio Nobel de la Paz) expertos de la CIA y el Pentágono planificaron los más abyectos golpes militares en Latinoamérica, junto a banqueros pergeñando el estrangulamiento económico de esa área. En la segunda y tercera, la ruina.

El derrumbe de uno de los extremos del arco hegemónico mundial derivó en la exacerbación del otro, el  capitalista.. Así se dio la paradoja: la caída del Muro de Berlín rompió el cerrojo que subyugaba a países de la Europa Central, pero dio comienzo a la crucifixión de las naciones subdesarrolladas, ya en gran parte girando en la férrea órbita de la repartija del mundo consagrada en Yalta, en 1945. Como rémora, las condiciones de Yalta subsisten en las cinco bancas permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y en el poder de veto de las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. Este anacronismo lo señalara recientemente la presidente Cristina Fernández en la Asamblea de la ONU.

Volviendo a la Argentina y al "alzamiento comunicacional", se sostiene que el caso Clarín-Papel Prensa -monopolio, derechos humanos y libertad de expresión-, es emblemático. Porque exhibe paralelismo con otros órdenes -agro, alimentos,  minería, energía, agua-.  También tienen vigencia hegemonías extrañas y nativas en esos estratégicos sectores. Hegemonías dañosas e insostenibles que afectan gentes y poblados, porque no se hesita en el uso de tóxicos, en forzar erradicaciones, en modificar la ecología, en acaparar y usurpar tierras y en avasallan derechos incuestionables y ancestrales.

El caso Clarín-Papel Prensa tiende a convertirse en hito para para empezar a poner algunas cosas a su justo lugar, horizontalizar el debate y ampliar el flujo de la información hacia cauces no  superficiales, estimulando el protagonismo potente, consciente y concreto de las enormes mayorías, las que no identifican los biógrafos por nombre y apellido. Porque regionalmente, Clarín suele reproducirse en "monopolitos", valga el neologismo. Todos los medios, un solo dueño; todas las voces, una sola voz.

 

Podrán afirmar opositores –de triste figura, diría Cervantes-, y colegir escépticos y desconfiados que la acción  oficial responde a otras motivaciones o intereses diferentes a los de desmonopolizar el mundo de los medios. También considerar que  utiliza los derechos humanos extemporáneamente y de pantalla, para disimular otros procederes. Podrán plañir sobre autoritarismo y agresividad y otras especies de vuelo gallináceo. Podrán aparecer ultramontanos advirtiendo sobre el advenimiento del terror rojo, aunque constituya un absurdo suponer que el pensamiento y la naturaleza de Néstor y Cristina se inspire en el del "Che" Guevara.

Pero las especulaciones y conjeturas no hacen al desenmascaramiento efectivo de un rostro para nada altruista, que actúa sin reparos, utilizando ámbitos forense y parlamentario, permeables a la presión y seducción de los poderes mediático y económico. Bien se dice que lo absolutamente impoluto no le es propio a ninguna forma organizada, ni siquiera a las de la democracia, aun cuando fuese lo impoluto una aspiración general

Lo importante, más allá de lo argumental y de lo presuntamente subyacente, es que el paso ha sido dado. Paso trascendente, sin retorno, que demostró involucrar a muchos anónimos y que a cada hora intensifica su caminata. Paso temerario que los antecesores de los Kirchner no se avinieron a dar por considerarlo muy peligros, o quizás imposible. ¿Habrán otros en el futuro, justos y necesarios y relativos a otros temas? El pueblo va tomando partido y las corporaciones, por las dudas, arman su estrategia preservativa y aprestan pertrechos y provisiones apurando alianzas por dentro y por fuera.