sábado, 30 de mayo de 2009

Prostituirse a los 80 y tener exito

Para tener exito, hay una receta, que en tiempos politicos le aseguran la presencia de clientes millonarios. Los años, lejos de impedir su ejercicio, en este caso, lo facilita, ya que por ser de avanzada edad, es impune a la aplicaciòn de la ley o reglamentaciòn. Se requiere haber transitado por el mundo del espectaculo, haber tenido un marido que por sus contactos en el mismo, le haya facilitado a su esposa el acceso y la permanencia en la pantalla televisiva, tambien es necesario tener un elevado nivel de ambiciòn personal que la haga soportar ser una cornuda publica y no patear el tablero de la fama. El devenir de su existencia la instalò en una mesa de almuerzos que fue transformandose en un clasico, por donde muchos pagaban para ser invitados ( la señora facturaba por supuesto y sin comprobante, como lo dicta la profesiòn). Asi fue construyendo su reinado en la cabecera de una mesa aristocratica que se metia en las casas de todas las clases sociales. El tiempo transcurrido le fue dando el poder que la palabra con difusiòn masiva y a diario es la envidia de muchos "empresarios exitosos" que devenidos a politicos aspiran a manejar los destinos de nuestro pueblo, con las herramientas aprendidas en el ejercicio de la libre empresa que tantos dividendos les generò.La anciana de esta historia, tal vez por odios sin resolver de su pasado, aporta de manera testimonial su palabra, su espacio de difusiòn y su imagen para que su jefe, devenido a politico, se vea beneficiado en su campaña publicitaria, para intentar volver a instalar una amarga receta para la mesa de la inmensa mayoria del pueblo.
Es solo una opiniòn
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

viernes, 29 de mayo de 2009

HOMENAJE AL PENSAMIENTO NACIONAL. Raúl Scalabrini Ortiz

Por Oscar Mito Costa

El 30 de mayo del presente año, se cumplen 50 años de la muerte de Raúl Angel Toribio Scalabrini Ortiz. Hernán Brienza en un artículo que publicó en la Revista Caras y Caretas, lo describe como “cuentista, poeta, periodista, escritor, investigador, economista amateur, historiador revisionista y polemista”, y en esta descripción, no se dice, por ejemplo que haya sido diputado, ministro, o concejal de algún pueblo de su Corrientes natal, y claro que no, Scalabrini Ortiz, nunca ocupó un cargo público. Sin embargo, desde ese “subsuelo de la patria sublebada”, como solía decir, cuando se refería a las luchas, al dolor, a los sueños de los más humildes, de los que menos tienen, como pocos, contribuyó decididamente a la formación de una conciencia nacional y popular, al tiempo que combatió como un perro fiel, guardián y celoso, todas las manifestaciones del coloniaje que con la complicidad de nuestra oligarquía nativa, se instalaron por periodos, en el suelo argentino. Esa conciencia nacional que generó el pensamiento y la acción de Scalabrini, fue la que estableció para nuestro país, como objetivo supremo para todos los tiempos, la concepción profunda de una Argentina Socialmente Justa, Económicamente independiente y Políticamente soberana.
El pensamiento de Raúl Scalabrini Ortiz, no se sustenta, desde el intelectual que acumula conocimientos desde la teoría, encerrado en una biblioteca, y desde esa visión los expone, sino que se sustenta desde el hombre común que trata de interpretar la realidad que vive cotidianamente, de aquel “hombre que está solo y espera” en aquella porteña esquina de Corrientes y Esmeralda, desde el sentido común, desde la lógica de la calle. Desde este escenario, Scalabrini Ortiz, se constituye en uno de los referentes más genuinos del pensamiento nacional de mediados del siglo XX. Su sentido común, su claridad de pensamiento y su sensible corazón de argentino hasta los huesos, no admitió jamás que alguien que no fuera el Estado Nacional, se apropiara de los recursos naturales del suelo de la Patria, he aquí su pensamiento medular y estratégico que sabiamente recogen los constituyentes de 1949 para plasmarlo en aquel histórico artículo 40 de aquella gloriosa Constitución peronista, donde se establece entre otros puntos, que los minerales, las caídas de agua, los yacimientos petroleros y carboníferos, el gas y las demás fuentes naturales de energía, son propiedades imprescriptibles e inalienables de la Nación Argentina. Cuanto dolor, cuanto sufrimiento, cuanta angustia, nos hubiéramos ahorrado los argentinos, si esa sabia Constitución popular estaría hoy vigente, que dueños reales seriamos de nuestro país controlando y manejando esos recursos. No es casual, que alguna vez, el Gral. Perón, reconoció en Scalabrini Ortiz, al verdadero inspirador de la doctrina justicialista, tal vez recordando cuando en su època de Coronel por los años 1944/45, dando una conferencia sobre Política nacional y recursos estratégicos, recibió una servilleta de papel manuscrita, que rezaba: “Coronel, no se olvide de mis trencitos”, firmado Scalabrini Ortiz, el gran patriota se estaba refiriendo a la nacionalización de los ferrocarriles argentinos, por entonces en manos de los ingleses.
Scalabrini, murió joven, a los 61 años de edad, como consecuencia de un cáncer, obviamente no fueron los mejores los últimos años de su vida, no solamente por su terrible enfermedad, sino por los acontecimientos originados por el fatídico golpe militar del 16 de septiembre de 1955 que derrocó al gobierno nacional y popular de Juan Domingo Perón, a partir de entonces sufrió la persecución política, la cárcel y todos los padecimientos a que fueron sometidos dirigentes, trabajadores, intelectuales del campo nacional y popular como era su caso. Seguramente de haber vivido, hubiese sido un desaparecido más de la última dictadura militar que padeció nuestro país, porque aquellos representantes del terrorismo de Estado, no hubiesen tolerado, que semejante fuente de inspiración del pensamiento nacional, junto con Jauretche, Hernandez Arregui y Perón al que adhirió toda una generación de jóvenes de los años 70, siguiera manteniendo encendida la llama de esa utopía, para los tiempos que vendrían.
La oportuna y feliz iniciativa de nuestra Presidente Cristina Fernandez de Kirchner, de decretar al año2009 como el “Año de Homenaje a Raúl Scalabrini Ortiz” al cumplirse los 50 años de la muerte del patriota, no es un acto formal de cortesía a la usanza de la tilinguearía liberal, sino que es una decisión que se sustenta en la fuerte convicción y en la identificación plena con el pensamiento scalabriniano que tienen quienes conducen desde el 25 de mayo del año 2003 el proyecto nacional y popular, más allá de los aciertos y los errores, de las dificultades y tropiezos, propios de los grandes procesos de transformación.
Quiero terminar, estas modestas reflexiones que pretenden homenajear a Scalabrini Ortiz, con palabras de Hernán Brienza, que así lo caracterizaba: “...tenía su propia fe, fervoroza por cierto, y una religión. Una religión pagana, humilde, cotidiana. Esa religión era un profundo e incansable amor a su Patria”.-

martes, 26 de mayo de 2009

LA INSURRECCIÓN DE CHUQUISACA DE 1809

Por Fernando Ramón Bossi

Enviado por Victor Lombardo

Este 25 de mayo se cumplen 200 años del levantamiento popular contra las autoridades coloniales en la ciudad de Chuquisaca (hoy Sucre), conocido también como “El Primer Grito de Libertad”.
Con esta fecha, comienzan los festejos del Bicentenario en toda Nuestra América, aunque creemos que hubieran tenido que comenzar bastante antes, teniendo en cuenta, la independencia de Haití en 1804, pero ese es un tema de otra discusión.
No hay dudas que el estallido revolucionario de Chuquisaca tuvo alcance en toda la región del sur de Sudamérica, como asimismo dejó sentada las bases del espíritu independentista que coronó en triunfo el 9 de diciembre de 1824 en la Pampa de Ayacucho; mas es necesario aclarar que las circunstancias que llevaron al levantamiento contra las autoridades coloniales en Chuquisaca responden a una acumulación de hechos que se fueron sucediendo tanto en nuestra América como en el resto del mundo.
El correcto afirmar que la resistencia a la conquista europea comenzó simultáneamente con los atropellos que impuso el colonizador a nuestros pueblos originarios. Tanto el colonialismo español como el portugués, francés, holandés e inglés fueron sometidos a constante presión por los indígenas americanos. Ignorar la gesta heroica de los pueblos indígenas a la hora de hablar de la independencia de nuestra América es un acto de injusticia y de poco rigor histórico.
En 1809, cuando Chuquisaca inicia su alzamiento contra las autoridades españolas, todavía no habían pasado 30 años del levantamiento aymara de Tomás Katari.
El recuerdo de la guerra de liberación indígena, como también de la tremenda represión desatada, dejaba grabada en la mente de los pobladores de la región la imagen de los miles de indios sublevados que habían echo tambalear el poder colonial. Tomás Katari, Nicolás y Dámaso Katari, Tupac Amaru y Micaela Bastidas, Tupac Katari y Bartolina Sisa serían los conductores de la más grande insurrección libertaria y antiesclavista de la época.
Desde el sur de la actual Colombia, hasta el norte de las actuales Argentina y Chile se extendió el levantamiento anticolonialista. Algunos blancos y no pocos mestizos se sumaron a la gesta emancipadora.
Tomás Katari fue asesinado junto a su asistente, Isidro Serrano, blanco y español. Los pueblos originarios, habían levantado su voz y sus reclamos, de ahí en más fue imposible ignorar su presencia.
“Allende los mares”, la España peninsular también era territorio de convulsionadas luchas. La nobleza peninsular, consolidada en el siglo XVI tras aplastar a sangre y fuego a las hermandades de Valencia y a las Comunidades de Castilla, y pese a la reforma de los Borbones, había impedido el desarrollo de esa nueva clase burguesa que emergía en otros países de Europa sobre las ruinas del poder feudal. Mientras en Francia, Inglaterra, y Holanda se expandía la producción manufacturera y la máquina a vapor revolucionaba la producción, en España, las riquezas saqueadas de la América colonial iban a parar en manos de los grandes banqueros y prestamistas extranjeros, así como para sostener la casta de parásitos que constituían la corte del rey, los terratenientes feudales y la Iglesia.
La plata y el oro de América impulsaron el capitalismo europeo y aceleraron las contradicciones entre las noblezas feudales y la burguesía naciente, pero no en España.
En 1808 Napoleón invade la península para someter a Portugal, aliada de Inglaterra. Las tropas francesas deponen al rey y coronan a José I, hermano del “Gran Corzo”. La nobleza española, aunque temerosa de las “ideas revolucionarias” importadas de Francia, se alía inmediatamente a los invasores.
El pueblo español, fundamentalmente los sectores más pobres de la población, inicia una tenaz resistencia al ejército francés. La heroica guerra popular, testimoniadas magistralmente por los grabados de Goya, impulsará, conjuntamente con la guerra de liberación, las demandas democráticas liberales que tanto reclamara el pueblo y que hasta el momento les habían sido negadas. Los liberales españoles, al luchar contra las tropas napoleónicas luchaban también contra los abusos y atropellos de las clases dominantes españolas.
El pueblo español creyó que con Fernando VII, “El Deseado”, se abría la posibilidad de desterrar la “España Negra” de monjes, terratenientes y cortesanos, y avanzar hacia una España más democrática y acorde a los tiempos revolucionarios que vivía el resto de Europa.
Pero sabemos que esto no pasó, y que una vez expulsado el invasor francés, Fernando VII y la nobleza española desecharon la Constitución liberal de 1812, reprimieron a las fuerzas populares de tendencia liberal-democrática y restauraron el orden contrarrevolucionario. Todos estos acontecimientos repercutieron enormemente en América.
Es en este contexto en que se produce el levantamiento de Chuquisaca de 1809. Ni Carlos IV, ni Fernando VII gobernaban España. Estando ambos presos –si bien en “cárcel de oro”-, se esgrime el argumento de que las colonias americanas no pertenecen a España, sino al Rey de España, y estando éste imposibilitado de gobernar, quedaba roto el vínculo de dependencia, y con ello los americanos quedaban libres de elegir su propio gobierno. Este fue el argumento, conocido luego como el “Silogismo Altoperuano de Charcas”. Las ideas de la Revolución Francesa, llegaban a la América española.
Vale decir, que la sublevación de Chuquisaca parte de una premisa demoliberal de reivindicación política: caducado el poder del rey la soberanía vuelve al pueblo y es él quien decide su gobierno. Desde la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Javier, las doctrinas revolucionarias de la época se expanden a través de los jóvenes criollos liberales, como así también de algunos peninsulares adherentes al pensamiento progresista.
Entre los insurrectos circulaban diferentes documentos, algunos más conservadores y otras más radicales.
Tal vez uno de aquellos que más impactaron fue el redactado por el tucumano Bernardo Monteagudo, “Diálogo entre Atahualpa y Fernando VII en los Campos Elíseos”. En su texto se lee: "Habitantes del Perú: si desnaturalizados e insensibles habéis mirado hasta el día con semblante tranquilo y sereno la desolación e infortunio de vuestra desgraciada patria, despertad ya del penoso letargo en que habéis estado sumergidos. Desaparezca la penosa y funesta noche de la usurpación, y amanezca luminoso y claro el día de la libertad. Quebrantad las terribles cadenas de la esclavitud y empezad a disfrutar de los deliciosos encantos de la independencia. Vuestra causa es justa, equitativos vuestros designios. Reuníos, pues, corred a dar ripio a la grande obra de vivir independientes.". Monteagudo fue uno de los revolucionarios que comenzó sus primeras luchas allí en Chuquisaca, acompañando en sus años de labor patriótica tanto a San Martín como al Libertador Bolívar. En este fragmento se deja en claro que, si bien los insurrectos comenzaron jurando fidelidad a Fernando VII, en el fragor de la lucha se tornarán independentistas, anticolonialistas y demoliberales, con profundas convicciones sociales. El “mulato” Monteagudo, como los “chapetones” lo llamaban, era hijo de labriegos y uno de los representantes más genuinos del jacobinismo criollo.
La sublevación de Chuquisaca fue llevada adelante por criollos y mestizos fundamentalmente; pero la impronta de reivindicación indígena aparece de diferentes maneras. El texto del “Diálogo…”, es precisamente entre Atahualpa, representante de la raza aborigen y el rey español, representante de los opresores. Tanto el bajo clero, como los jóvenes estudiantes y egresados de la Universidad, los artesanos y pequeños comerciantes, los agricultores y un sector de militares apoyaron la insurrección desde un primer momento. Depuesta la autoridad colonial, los revolucionarios enviaron delegados a las diferentes localidades de la región para expandir la lucha. A los pocos días estalla la insurrección en La Paz, se conforma la Junta Tuitiva y se declara roto el vínculo con España.
Muchos fueron los héroes y heroínas en las jornadas chuquisaquenses: Jaime y Manuel Zudáñez, Bernardo Monteagudo, Juan Manuel y José Joaquín Lemoine, Mariano Michel, Juan Manuel Mercado, José Sibilat, José Patricio Malavia, entre tantos otros. Pero fue el pueblo el principal protagonista, quien salió a las calles e impuso su razón ante los cabildeos de aquellos que se debatían entre la monarquía en manos de José I, Fernando VII o su hermana Carlota. El mensaje de los patriotas era claro: la soberanía reside en el pueblo y es él quien gobierna.
Lamentablemente ni la insurrección de Chuquisaca ni la de La Paz prosperaron. Los colonialistas prontamente reprimieron ambos hechos con sus habituales métodos: pena capital para los cabecillas, cárcel y destierro para el resto. No obstante, como lo señaló Pedro Domingo Murillo, líder de la insurrección en La Paz, antes de ser ahorcado: “La tea que dejo encendida, nadie la apagará ¡viva la libertad!”.
La guerra por la independencia de nuestra América se expandió por todo el continente. Del Altoperú saltará a Quito, luego a Caracas, después a Buenos Aires; a Santiago, a Bogotá; Hidalgo y Morelos levantarán a los indios y campesinos de México, los hijos de la Universidad de Chuquisaca elaborarán el Plan de Operaciones en el Río de la Plata, la guerra de guerrillas escribirá con sangre la lucha heroica de los mestizos e indios altoperuanos, se elevarán las figuras de San Martín, Bolívar, Sucre…
Seguramente el levantamiento de Chuquisaca no fue el “Primer Grito de Libertad”, como la historia oficial, aquella escrita por las oligarquías criollas, nos enseñaron. Pero esa gesta anticolonialista y popular no debe quedar en el olvido, como tampoco la resistencia indígena o las luchas antiesclavistas y libertarias de los afrodescendientes americanos. No es cuestión de discutir cuál es primera o segunda, dónde comienza y cuáles son simplemente “antecedentes”. Lo que se trata es de saber que en Nuestra América hay un pueblo que ha luchado y lucha permanentemente por su liberación y que esta lucha siempre ha alcanzado sus momentos más brillantes cuando ha sabido unir las banderas independentistas con las banderas de la justicia social y la democracia popular. En esta línea se inscribe la insurrección de Chuquisaca.
Nada mejor para homenajear a los héroes y heroínas de esas luchas que, en esta Hora Bicentenaria, comenzar a escribir la verdadera historia de los pueblos de Nuestra América.--

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2009:AÑO DE HOMENAJE A RAUL SCALABRINI ORTIZ"El terror se basa en la incomunicación, difunda esta información vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad.........Rodolfo Walsh"