martes, 22 de febrero de 2011

El futuro visto desde el presente

Despues de leer algo de nuestra historia como nación que se declaró independiente y de haber presenciado los acontecimientos de la última decada. Sin ser un especialista, simplemente desde la iniciativa de hacer un ejercicio basado en el sentido común me imagino lo que los libros diran de lo sucedido en estos hermosos dificiles tiempos.
La perspectiva que dan los años transcurridos, nos alejan de las mezquindades del momento, nos permiten, dado que los actores son del pasado, poder aceptar nuestras propias miradas equivocadas sin la responsabilidad de la defensa inmediata de nuestro parecer. Esa objetividad que da el paso de los hechos y sus resultados ya sabidos, nos simplifica la tarea y nos permite, si lo aprovechamos, analizar el aqui y ahora de ese momento, con la sabiduria que nos da el saber como terminan algunas cosas.
Para quien escribe, esta, nuestra ultima decada, 2001-2011, si triunfa la revolución, entendiendo por revolución, alcanzar la verdadera INDEPENDENCIA, será relatada como aquella gesta de Mayo de 1810, que tuvo continuidad con el 9 de Julio de 1816 y que continúo con San Martin luchando por la libertad del Perú alla por los 1820.
Si triunfa nuestra revolución de ahora, la historia se verá obligada a reconocer la gran tarea de estratega que alguien inició en un lugar del sur del mundo, quien creyó posible,  que desde adentro de la politica se podia cambiar a la politica.
Desde hace unos años y como un arbol que va creciendo sin que se perciba su movimiento ascendente, la Republica comenzó a ser gobernada por esos viejos idealistas que en la plaza de mayo de los 70 y pico le pidieron a su lider que empardara el juego. El juego, se viene empardando de a poquito, porque las resistencias son muchas y desde todos los ambitos institucionales.
El paso es firme,  las injusticias del pasado y del presente lo hacen casi indiscutible. Oponerse invita a caer en serias contradicciones.
Hoy mas que nunca, los Argentinos tenemos que pensar en primera persona del plural. Como alguien dijo y con mucho acierto, primero LA PATRIA, despues el movimiento y por último los hombres. Lo dijo Peron, lo pudo haber dicho San Martin, lo pensaba Nestor Kirchner y lo lleva adelante Cristina Fernandez de Kirchner.

viernes, 18 de febrero de 2011

UNA GENERACIÓN AL GOBIERNO Por Hugo Presman

 

En parte de los ochenta y en todo los noventa, en América Latina accedió a los  gobiernos de distintos países una generación que abrazó con diferentes grados de intensidad el neoliberalismo salvaje, se arrodilló ante el imperio, consideró que la caída del muro de Berlín era el fin de la historia y que las rodillas eran las  mejores extremidades para caminar. En el trayecto histórico de los últimos 200 años, los noventa fueron en pleno siglo XX la derrota de las mayorías populares en mano de los herederos de los  triunfadores del siglo XIX, los que derrotaron a Bolivar, San Martín, Sucre, O`Higgins, Miranda, los que asesinaron a Güemes, al Chacho y a Monteagudo, los que mandaron al exilio a José Gervasio Artigas, los que fusilaron a Morazán, a Antonio Conselheiro de la República de Canudos en Brasil a fines del siglo XIX, continuador de Joaquim José da Silva Xavier, apodado ‘Tiradentes; también fusilado;  los que a principios del siglo XX mataron a Emiliano Zapata y más adelante a César Augusto Sandino, entre tantos otros.
El triunfo de la Revolución Cubana a fines de la década del cincuenta, originó una aplicación mecánica del método de la guerrilla, con prescindencia de la historia y las condiciones objetivas en cada país,  lo que condujo a los diferentes grupos guerrilleros alentados desde la isla, a una sucesión de derrotas, con la única excepción de Nicaragua donde acceden al gobierno a través de las armas y luego se lo pierde electoralmente.
Algunos de aquellos combatientes que sobrevivieron después de pasar por la desaparición, las    torturas y las cárceles, o que solo fueron simpatizantes, han accedido a los gobiernos en reemplazo de los neoliberales, en la primera década del siglo XXI. Junto a ellos, otros protagonistas originales escriben una historia que parece la concreción de un sueño engendrado desde las profundidades de la pesadilla noventista.


UNA GENERACIÓN AL GOBIERNO
El salto es enorme. Ya no está Sánchez de Losada en Bolivia. Hoy el gobierno está en manos de Evo Morales y sus transformaciones.
No está Carlos Andrés Pérez en Venezuela.
 Está Hugo Chávez y su Revolución Bolivariana.
No está Jamil Mahuad y otros parecidos en Ecuador.
Está Rafael Correa y su nuevo enfoque de la deuda externa. No está Fernando Henrique Cardoso en Brasil quien archivó hace muchos años su teoría de la dependencia;  y un obrero, el segundo en el mundo, de nombre Luis Ignacio da Silva (Lula),  gobernó a Brasil durante 8 años con éxitos significativos y le cedió la posta a Dilma Rousseff. Ésta fue integrante en los setenta de un grupo guerrillero denominado Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares. A los 22 años fue presa y bárbaramente torturada. Igual que José Pepe Mujica,  Tupamaro en su juventud  en el Uruguay, 14 años preso en condiciones de dureza extrema. Ya no está Luis María Sanguinetti encubridor del terrorismo de estado en el Uruguay, contemporáneo de Fujimori en Perú y Salinas de Gortari en Méjico. En Chile pasó por la presidencia Michelle  Bachelet torturada y con su padre desparecido.
 En Argentina ya no está Carlos Menem sino Cristina Fernández, que junto a Néstor Kirchner fueron dos  militantes de la generación que acunó sus sueños en los primeros años de los setenta. Esos sueños a los que se refirió Dilma al asumir: “Soñar es avanzar para romper los límites de lo posible”. En la línea de lo que dijo Néstor Kirchner al asumir: “No dejaré mis convicciones en la puerta de la casa de gobierno”.
Rousseff, Bachelet, Mujica, fueron derrotados en la década de los setenta y pagaron duramente  sus fracasos. Se reconvirtieron, buscaron a través de partidos políticos y de políticas de masas, su acceso al gobierno.
En la Argentina, integrantes de las organizaciones guerrilleras ocupan cargos en el gobierno nacional y en muchos de los provinciales. Sin embargo, sus jefes máximos, los que sobrevivieron a la gigantesca derrota no gozaron ni gozan, de ninguna consideración popular.
Enrique Gorriarán Merlo, años antes de morir, protagonizó en democracia un demencial asalto al cuartel de la Tablada.
Mario Firmenich, después de entregarse en Brasil y pasar 7 años en la cárcel en la Argentina, fue indultado por Carlos Menem y no pudo volver a insertarse en la vida política, sufriendo un clima hostil que lo llevó a radicarse en España donde realizó un doctorado en economía.
Lo que puede apreciarse, mucho más allá de las expresiones diplomáticas, es el profundo cariño,  respeto y confianza que vincula a Chávez, Lula, Evo, Correa, Cristina Fernández, que se exteriorizó en múltiples ocasiones y en las muestras de dolor a la muerte de Néstor Kirchner.
Hay una idea latinoamericanista que recoge el legado de los libertadores del siglo XIX.
Shakespeare tenía razón cuando sostenía que “la oscuridad más profunda es la que precede al amanecer.” Con limitaciones, con contradicciones, con avances y retrocesos, la generación que arribó  al gobierno en los últimos años y lucha por acceder al poder, intenta revertir la desazón del gran Bolívar: “He arado en el mar”. 
 Parecen encaminarse en consonancia con las que pronunció Artigas, poco antes de morir: “Amanece, ensíllenme el caballo”.      




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miércoles, 16 de febrero de 2011

Flojos de papeles

 
 

"Profundizar la soberanía"

Cristina Fernández de Kirchner encabezó un acto en El Calafate y allí aludió al caso del avión de Estados Unidos. "La defensa nacional no puede tener color ni bandería política", advirtió. También remarcó que nadie le impone nada "desde otro lugar".

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La Presidenta y el gobernador al inaugurar el paseo Néstor Kirchner.

"La defensa nacional no puede tener color ni bandería política, es una decisión estratégica nacional para profundizar la soberanía", aseguró ayer la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En medio del conflicto por el ingreso sin autorización de material de espionaje y drogas por personal militar estadounidense la mandataria destacó que desde hace ocho años "las decisiones las toma el presidente desde la Casa Rosada y no se las impone nadie desde otro lugar". Fue en un acto que encabezó en El Calafate, donde la costanera recibió el nombre del ex presidente fallecido Néstor Kirchner.

Con el lago Argentino de fondo, la Presidenta destacó en su discurso que no había "independencia si no hay una sólida economía para tomar decisiones como se hicieron en estos ocho años", y agregó que "hemos demostrado que podíamos tener y adoptar decisiones propias". En el 134 aniversario del bautismo del lago Argentino por el perito Francisco Moreno, Fernández de Kirchner dijo que no hacía "falta que los argentinos tengan un pensamiento idéntico, sino que tengan honestidad intelectual a la hora de discutir y defender siempre los intereses de la Nación y el pueblo. Esa es la verdadera soberanía nacional y popular". Fue un tiro por elevación hacia la oposición.
La Presidenta fue acompañada en el acto por el gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, los ministros de Planificación, Julio De Vido, de Turismo, Enrique Meyer, y el intendente de El Calafate, Hernán Belloni, entre otros funcionarios nacionales y provinciales. Además Fernández de Kirchner inauguró el paso costero que recibió el nombre de Néstor Kirchner y el natatorio municipal donde recordó al santacruceño cuando dijo que era "la primera vez que estoy junto a ustedes y él no está", y convocó luego a seguir "los ejemplos de aquellos que dieron todo por el país".
"Lo más importante de estos ocho años desde que Néstor Kirchner asumió es que las decisiones que toma el presidente se toman desde la Casa Rosada y no se las impone nadie desde otro lugar", advirtió CFK con énfasis, arrancando el clamor de la gente. En esa línea, la Presidenta recordó que en otros momentos, cuando era legisladora, vio "que se votaba cualquier cosa en contra de los intereses del país, porque si no se hacía lo que decía el Fondo Monetario Internacional se derrumbaba el mundo" y acotó además que efectivamente se había desandado "ese camino, por intereses que no son los nacionales", resaltando que no podía haber sido así si no había "ayuda desde adentro, porque sería injusto además de fácil querer colocar la responsabilidad de nuestras desventuras solamente en intereses externos, para que éstos triunfen siempre tienen que encontrar voceros y actores internos".
La Presidenta planteó como desafío propio que la política que llevó a este modelo de desarrollo "no dependiera de quien estuviera en el Gobierno", sino de "fijar políticas de Estado para que todo un pueblo sienta que el camino iniciado no podrá ser desviado, porque sería muy feo, y muy triste, volver marcha atrás". Destacó también la defensa de los intereses nacionales pero aclaró que no había "independencia si no hay una sólida economía que permitió tomar medidas" como las implementadas desde 2003. También criticó a quienes "son voceros y actores" de intereses externos, por ello realizó un llamado a la unidad, porque "junto a todas estas cosas de la defensa nacional, de una estrategia y una convicción para construir un país, tiene que estar también como base la unidad nacional".

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