La unica opcion politica que hemos tenido los Peronistas fueron Nestor y Cristina. Del otro lado quedaron los traidores que se han aliado a las patronales, a la oligarquía. Le pasó a Perón y a Eva, como no le iba a pasar a Nestor y a Cristina
viernes, 11 de febrero de 2011
Manifestarse no es lo mismo que Venegastarse
Cuando el zorro y el gallo son amigos, en la granja los que pierden son los pollitos.
Si Venegas es el mejor amigo de Duhalde y además lo defiende la mesa de enlace, poco futuro le quedan a los peones.
Muchos logros tiene el Kirchnerismo para mostrarle a las generaciones contemporaneas, muchos que cualquier Argentino decente, sabe que son reales, pero quiero mencionar uno que no es una obra de infraestructura ni una medida que se promulgó en el congreso y mucho menos se sancionó por decreto.
El logro del que hablo es el de haber logrado reunir en la misma tribuna a la oligarquia de la sociedad rural, con la oligarquia del sindicalismo, con la oligarquia de la politica.
Todo ese conjunto heterogeneo en apariencias es y se presenta como homogeneo, para oponerse, a la hora de distribuir con equidad las riquezas que generamos todos los que habitamos nuestra hermosa patria.
jueves, 3 de febrero de 2011
Felices. Por Carlos Polimeni
1. La primera vez que a Sofía le interesó la política tenía 9. Era 1998 y vio un afiche de Fernando de la Rúa pegado en una calle de San Telmo. Le preguntó a su padre quién era ese señor tan feo y su padre le contestó que era el que iba a ganar las elecciones del año siguiente, para convertirse en presidente.
A Sofía se le llenaron los ojos de sorpresa. "Pero..., ¿en la Argentina puede haber otro presidente que no sea Menem?", preguntó, intentando asegurarse de que no estaban dándole una información equivocada. Los niños de los 90 habían conocido sólo un presidente y vivían en una era en que la política parecía una cosa sucia, desgastada, un asunto que daba bronca o impotencia.
De la Rúa le ganó las elecciones a Eduardo Duhalde al año siguiente, ya se sabe, pero Eduardo Duhalde estaba sentado en el sillón de presidente cuando el horrible 2001 se había transformado en 2002. Era una época rara: Lilita Carrió parecía progresista y citaba a los grandes pensadores de la historia, no a Magnetto.
Sofía creció con sus ojos enormes llenos de preguntas: el país no dejaba de ser casi nunca una caja de sorpresas, un rompecabezas que nunca termina de armarse, un mecano sin instrucciones, a veces, como diría Alfredo Zitarrosa, una novela canallesca escrita por un loco.
Hasta que un día de este siglo ciertas cosas empezaron a ponerse en un lugar del que no se retorna, tal vez cuando Néstor Kirchner mandó a descolgar la foto de Jorge Rafael Videla, quizá mucho más adelante, cuando la llamada crisis del campo, la Asignación Universal por Hijo o con la ley del medios, a lo mejor en un momento hoy impreciso.
El 28 de octubre de 2010, Sofía, a los 22 años, hizo nueve horas de cola para despedir el cuerpo sin vida de Néstor. Este mes, aunque ella aún no consiguió un ejemplar, apareció sin quererlo en una fotografía con que la revista Rolling Stone retrató el fenómeno de las nuevas generaciones de argentinos sumándose a la arena política, en una instantánea capturada en un acto en el Luna Park. Ahora sabe, al fin del tiempo, que hay presidentes de los que un argentino puede sentirse orgulloso.
2. Irene descubrió las masas el 9 de julio de 2003, en la Plaza de Mayo. Ese día actuaban en un escenario dando la espalda a la Casa Rosada dos artistas populares que durante muchos años habían sido perseguidos por el poder. Hacía frío. Estaba a un costado del escenario cuando León Gieco, que sucedía en el escenario a Víctor Heredia, cantó con la multitud, por enésima vez, Sólo le pido a Dios.
Irene coreó, con el rostro lleno de emoción, una verdad colectiva surgida de dolores profundos, que dice que la guerra "es un monstruo grande y pisa fuerte, toda la pobre inocencia de la gente". Después aplaudió a rabiar, dando muchos golpecitos con las palmas de sus manitos, porque era la única de todas esas canciones largas que conocía, a sus seis años.
Ver a los músicos de cerca, escuchar el sonido potente de las guitarras, el bajo y la batería, observar esa marea de cabezas extendiéndose hasta el Cabildo de los libros de Historia, le resultó una experiencia impactante. Ahora le gustan más Andrés Calamaro y Kevin Johansen que Gieco y Heredia, y no puede creer que en el Colegio Nacional una agrupación de chicos radicales haya hecho campaña con el lema "Por un centro de estudiantes, no de militantes".
No puede creerlo porque para muchos otros chicos en edad de secundaria la palabra militante cobró un sentido que había perdido hasta antes de ayer. Por eso veló las urnas cuando hace unas semanas La Jauretche ganó las elecciones en el Colegio Nacional Buenos Aires y se acostó cuando ya salía el sol, con la alegría del triunfo temblándole en la garganta.
Para muchos de sus amigos, que están despertando a la vida adulta, Argentina 2010, con todas sus contradicciones pero todos sus avances, con todo lo que falta, pero todo lo que se hizo, es un país donde vale la pena haber nacido, no una invitación a pensar que la salvación está en Miami, Roma o Barcelona.
3. Franco nació en 2000, en un mundo que se convulsionaría en breve por el atentado a las Torres Gemelas, en que viajar en avión equivaldría a ser sospechoso de algo. Era un bebito cuando la Alianza pensó que la solución a los problemas económicos era que fueran ministros de Economía Ricardo López Murphy o Domingo Cavallo.
El primero anunció de movida un recorte al presupuesto universitario y duró menos que un pelado en la nieve. El segundo era el ministro más emblemático de los años de Carlos Menem en el poder. E hizo en el siglo XXI lo mismo que la mayoría de los poderosos del siglo XX: operar de tal manera que los pobres fueran más pobres y los ricos más ricos. Todavía tomaba la mamadera –gritaba de noche "¡queeeero una leeeecheee!"– cuando a aquel genio del manejo de los números, el auténtico Hood Robin argentino, se le ocurrió el corralito.
Un día, preguntó si ese corralito también lo habían inventado para los chicos inquietos, como él. Vio a sus padres sudar la gota gorda para llegar a fin de mes y palpó en persona la angustia de los que se preguntan cuándo y cómo se llega a la estabilidad, a las promesas cumplidas. Un chico de salita de dos cuando Duhalde devaluó el peso, pero antes les avisó a los grandes capitales que pasaron sus ahorros a dólares mientras el resto caía en un abismo.
Este año, antes de viajar a Brasil para un casamiento, Franco se declaró en público "kirchnerista, chavista y lulista", sin que nadie se lo pidiera. Tiene 10 años y tal vez no sea nada de eso, pero anda por la vida con la alegría del que no tiene vergüenza de decir lo que piensa. El día en que actuó de Cornelio Saavedra junto a sus compañeros de cuarto grado, toda la escuela cantó, para cerrar el acto, Inconsciente colectivo, de Charly García. Muchos padres tenían los ojos llenos de lágrimas.
4. Luca sólo ha vivido con los Kirchner como presidentes: nació en abril de 2004, en plenas ¿felices? Pascuas. Un sábado mientras veía por televisión La Momia 3 dijo que cree que es peronista, además de kirchnerista. No tiene, claro, la menor idea de quién fue Perón. Horas más tarde, después de preparar y cenar ensalada de palta con tomate, aseguró que lo de peronista era un chiste. Pero sí sabe de Macri: es "un pibe que dijo que iba a arreglar todas las calles pero todavía no arregló ninguna". Y por su compañerito Lautaro, y a lo mejor también por Santino, se prendió este año en los recreos de la Escuela del Árbol al misterioso juego "TN miente".
En un bar de Almagro preguntó hace poquito qué significa ser progresista, después de escuchar a su hermano plantear el mismo interrogante, aunque sacado de un libro de la saga de Narnia, que se ganó en un concurso en una presentación editorial. El progresismo es algo difícil de explicar, en la Argentina 2010. El peronismo también. Acaba de comprar una edición nueva de El Eternauta, porque tiene "muchos platos voladores y extraterrestres". No sabe que nuestro único héroe en este lío anda disfrazado de Juan Salvo por las calles de la ciudad.
Luca es un chico feliz, en un momento apasionante de un país que va hacia algún lado. Tiene una camiseta de la selección argentina con el nombre del Pipita Higuaín, pasó a segundo grado, está fascinado porque empezó a leer diarios, y, sobre todo, toma una pócima muuuy poderosa que te convierte en más que fuerte, aunque el resto del mundo le diga "jugo de manzana". Es el único de la familia que aún cree en Papá Noel y los Reyes Magos, y tiene todo el derecho del mundo. Les escribe cartas aunque ahora dude un poco, que dudar humano es.
5. Sofía, Irene, Franco y Luca son mis hijos. Esta semana, alentado por los menores, compré por primera vez en la vida un billete de lotería, esperando ganar, como todos, aunque no creo, ni creeré, en los que se salvan solos. Si gano, los llevaré a los cuatro a Costa Rica, a conocer el país en que está sepultado su abuelo Dante, al que sólo la mayor conoció, y apenas.
Su abuelo, mi padre, se fue un poco apurado de la Argentina, en 1976, y murió allí con apenas 56 años en 1993, en la mitad de su librería, que se llamaba Macondo. En el exilio prolongado hasta la muerte que él mismo eligió como su casa –pese a que luego de1983 hubiese podido volver–, la Argentina era muchas cosas, pero sobre todo la patria ausente, los sabores perdidos, los olores irrepetibles de la infancia, los amigos muertos, la música de la nostalgia y, una y otra vez, las broncas por la obediencia debida, el punto final, los indultos, la inflación exasperante, los malos gobiernos.
Si gano la lotería, si los llevo, me pararé frente a su tumba, con sus cuatro nietos argentinos y les diré en voz alta: "El soñó vivir en un país como aquel en que ustedes viven". Es que en los últimos meses me he ido convenciendo de que mi padre era kirchnerista antes que el kirchnerismo existiera.
martes, 1 de febrero de 2011
DuPont tenía 140 trabajadores en condiciones infrahumanas
Pioneer, una firma de la multinacional estadounidense, los hacía realizar tareas de desflore de maíz en condiciones de servidumbre. Los peones, que tomaban el agua del campo y no tenían luz eléctrica, provenían de Santiago del Estero.
La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) detectó ayer un nuevo caso de trabajo esclavo en un establecimiento rural de Córdoba, donde 140 personas realizaban tareas de desflore de maíz en condiciones infrahumanas.
Los empleados rurales fueron contratados por la empresa de servicios eventuales Adecco Specialities SA, para Pioneer Argentina SRL, propiedad de la multinacional de origen estadounidense DuPont. A partir del descubrimiento de esta situación, la AFIP presentará hoy una denuncia por trata de personas y reducción a la servidumbre en el Ministerio de Trabajo de Córdoba y en sede judicial.
Los trabajadores, en su mayoría provenientes de Santiago del Estero, se alojaban en mínimas cabañas construidas con chapa, no disponían de luz eléctrica, tomaban la misma agua que se utiliza para el riego de los campos y se veían obligados a usar baños sin puertas.
Funcionarios de la AFIP, acompañados por Gendarmería Nacional, ratificaron esta situación ayer al mediodía en el establecimiento agropecuario El Espinillo, ubicado en el Paraje Monte del Rosario de la provincia de Córdoba, cuando cumplían con la orden de allanamiento dispuesta por el Juzgado Federal Nº 3.
El director general de los Recursos de la Seguridad Social de la AFIP, Carlos Sánchez, explicó a Tiempo Argentino que previamente a la inspección se realizó un trabajo de investigación del caso y se informó al Ministerio de Trabajo de Córdoba y al juzgado para que se libre la orden de allanar.
"La etapa de relevamiento es la última y por ende la más difícil de todo el proceso. Hay que actuar con cautela porque cualquier filtración puede devenir en el levantamiento del campamento", puntualizó Sánchez.
Después de recorrer 40 kilómetros a campo traviesa, el personal de la AFIP sorprendió a los trabajadores cuando se encontraban en el horario del almuerzo.
"Si el trabajo es prestado en condiciones infrahumanas, como las que detectamos en este campo, estamos hablando de esclavitud, y en el siglo XXI no podemos permitir que ocurra", definió el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, para referirse a la situación con la que se encontraron los funcionarios al arribar al complejo.
Sánchez informó que se relevó a 158 personas, de las cuales 140 realizan tareas de desflore de maíz y 18 tareas vinculadas al mantenimiento de los cultivos y preparación de la tierra. Los trabajadores en situación de esclavitud no estaban contratados directamente por Pioneer Argentina SRL, la empresa de la multinacional DuPont que requería sus tareas, sino que eran tercerizados a través de la empresa de servicios eventuales Adecco Specialities SA.
Los empleados rurales describieron al personal de la AFIP sus tareas y las condiciones infrahumanas a las que se eran sometidos todos los días. Uno de los ejemplos de la precariedad de la situación es la alimentación que recibían quienes trabajan en el lugar. El contratista les proveía una sola vez al día la mercadería con la que preparaban su comida y en las cenas sólo contaban con sobras del almuerzo, que en muchos casos eran simplemente huesos de la carne consumida.
Además, los empleados no tenían luz eléctrica y habitaban cabañas de aproximadamente 2,20 metros de altura por 1,50 metros de ancho, construidas sobre la tierra con chapas y sin ningún tipo de aislante térmico, ni protección contra alimañas e insectos.
En el interior, a cada lado de la puerta de acceso, disponían de tres cuchetas. La primera de ellas a 30 centímetros del piso de tierra y separadas por unos 40 centímetros de altura de la que le sigue hacia arriba, por lo que la última quedaba a 40 centímetros del techo. En algunos casos se observó que los trabajadores colocaban pasto sobre las chapas para disminuir el efecto de los rayos solares.
El agua que se les proveía para consumo se extraía de los mismos pozos usados para el riesgo de los campos y se disponía en tanques de PVC que estaban sobre la tierra y expuestos al sol durante todo el día.
La precariedad se profundiza con el estado de los baños. Las construcciones encontradas tienen tres lados, carecen de puertas y presentan un pozo adonde van a parar las evacuaciones. En el campamento existe un espacio de duchas cerrado en los cuatros lados, pero los trabajadores aseguraron que nunca tiene agua.
La AFIP verificó la existencia de cinco campamentos repartidos en todo el predio con las mismas características descriptas, pero sólo en tres se encontraron empleados.
La remuneración que percibían los trabajadores rurales por los servicios prestados es pagada al finalizar todo el trabajo y asciende a los $ 97 diarios. Sin embargo, en el sueldo final se registran "descuentos por el desperdicio por daño a cada planta tratada", daño que ningún empleado sabe cómo es medido. Por esta razón no pueden asegurar cuál es el monto final.
Carlos Sánchez especificó que el predio presentaba señalizaciones muy cuidadas que incluían, por ejemplo, velocidades máximas y hasta casi irónicas indicaciones en los precarios baños.
"Algo que me sorprendió es que el predio tiene un gran cuidado por la logística y el estado de cada una de las plantas, que contrasta de forma notoria con las pésimas condiciones en las que viven los trabajadores", señaló.
Las personas en condición de esclavitud no tenían permitido abandonar el establecimiento agropecuario hasta que terminaran la totalidad de su trabajo. De todas formas, no contaban con los recursos monetarios para hacerlo, sobre todo si se tiene en cuenta que el campo está aproximadamente a 40 kilómetros de la ruta.
La empresa DuPont, dueña de Pioneer Argentina SRL, sin intención dejó en evidencia a uno de los gremios más cuestionados por la falta de seguimiento a la situación de sus trabajadores. En el sitio web de la multinacional se señala que en 2009 había 837 trabajadores eventuales (rurales y estibadores) representados por la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE).
El gremio que conduce el duhaldista Gerónimo "Momo" Venegas, sin embargo, no parece haberse enterado de la actual situación de esclavitud de los 140 trabajadores de la planta de Córdoba.
El año pasado, Venegas ya había sido acusado de complicidad con los altos niveles de empleo informal en el sector agropecuario. El director general de los Recursos de la Seguridad Social de la AFIP explicó que a partir de las estrictas instrucciones de la presidenta Cristina Fernández y del titular del organismo, Ricardo Echegaray, se decidió usar toda la fuerza operativa para avanzar sobre la planificación laboral nociva y mostrar a todo aquel que intente emplear en condiciones de esclavitud que corre el serio riesgo de ser descubierto y denunciado por el organismo regulador. "Estamos decididos de actuar en forma inteligente y utilizar toda capacidad de investigación para llegar a cada uno de estos empleadores que no cumplen con la legislación", aseguró Carlos Sánchez.