viernes, 1 de octubre de 2010

¿Que tiene mas valor, ser amado o temido?

 


Medios y miedos hegemónicos

  

Por Andrés Molteni


Para dominarla, es necesario una sociedad asustada, y los medios hegemónicos difunden permanentes peligros potenciales. Ya no hace frío: una alarma meteorológica anuncia que nos azotará una ola de frío polar. El peligro más reciente es el de la pérdida de la libertad.
Pensaba Nicolás Maquiavelo allá por el 1500 ¿Qué tiene más valor, ser amado o temido? Y le aconsejó al príncipe: "Nada mejor que ser ambas cosas a la vez; pero puesto que es difícil reunirlas y que siempre ha de faltar una, declaro que es más seguro ser temido que amado."(El Príncipe Cap. XVII)

Para dominarla, es necesario una sociedad asustada, y los medios hegemónicos difunden permanentes peligros potenciales. Ya no hace frío: o una alarma meteorológica anuncia que nos azotará una ola de frío polar, o serán los motochorros, o el flagelo de las salideras, los piratas del asfalto, una narcomodelo, y hasta los mosquitos son de temer, posibles portadores de dengue. El año pasado pudimos ver gente con barbijo deambulando como en una película de ciencia ficción, y quien estornudara en un lugar cerrado era mirado con recelo por ser un potencial agresor viral. ¿Cómo nos ve el mundo? ¿Qué pasa con la inseguridad jurídica que ahuyenta inversores generando catástrofes económicas? El mundo nos estaría mirando todo el tiempo, y mirando mal, muy mal. ¿Y el riesgo país?

El último peligro, mejor dicho, el más reciente es el de la pérdida de la libertad. "La embestida oficial que va por el control de los medios." Y todo esto se repite y se repite creando y reforzando la ola de inseguridad. Este clima mediático de inseguridad general no es neutral. La información se ha convertido en un instrumento y en una mercancía. Para los medios hegemónicos, cuando no son los desastres naturales, la inseguridad la generan básicamente los pobres. Los pibes chorros, los drogadictos, los chicos de la calle, los piqueteros, Chávez y este gobierno si se mete con el nuevo dios, el mercado. Esta estigmatización dispara ideas como la de mayor represión, justicia por mano propia, pena de muerte, ideas que invitan a la ejecución sumaria de estos peligrosos delincuentes.
Quienes anuncian estos peligros son siempre personas de bien, de saco y corbata, a veces aconsejados por expertos que los legitiman con explicaciones pseudocientíficas. Los profesionales del miedo son siempre prestigiosos. Criminólogos, economistas, médicos, constitucionalistas. Miedo, consumo y control social. Control social para los pobres o los que se oponen al poder, y libertad para los poderosos, para que el poder siga como está, para que la "brecha" entre ricos y pobres –usando el eufemismo de los medios para designar la indigna explotación y marginación de los más vulnerables– continúe o aumente. Para garantizar la rentabilidad de las corporaciones y los privilegios de las élites.

 Los medios hegemónicos invisibilizan temas y crean "climas". En realidad, se han apropiado del sentido común. Desde la cárcel, Gramsci definió a la hegemonía como la dominación y mantenimiento del poder que ejerce una clase social sobre el conjunto de la sociedad en clave de persuasión: impone sus propios valores, creencias e ideología. La clase social subordinada adopta las concepciones de la clase dominante, aun en contra de sus propios intereses, lo que llega a convertirse en su "sentido común". Distingue dos formas, la dominación y la hegemonía. La dominación se impone con el uso de la fuerza, la hegemonía es más sutil, se ejerce a través de la persuasión. Estamos asistiendo en estos días a la evidencia de cómo estas dos formas de dominación se sucedieron en la Argentina.

Primero, la asociación directa de los grandes medios de comunicación con la dictadura para alcanzar una posición monopólica. Luego la hegemonía de esos medios de comunicación durante la última dictadura y en la post-dictadura, donde reproducen valores del privilegio, es decir, del poder real.

En 1986, se publicó un libro importante y estremecedor: Efectos psicológicos de la represión política. Sus autoras, Diana Kordon y Lucila Edelman describen los métodos de la dictadura: "Consideramos el problema de los desaparecidos como una cuestión que afecta al cuerpo social de la nación y que no atañe solamente a los familiares. Es un ciclo aún abierto, con efectos duraderos y a largo plazo. Su resolución definitiva está unida a lo que haga el conjunto del pueblo, y del modo como se produzca depende en gran medida el curso futuro de la historia argentina."  

 Estas afirmaciones se publicaban hace ya 24 años. Hoy se está jugando ese futuro. Entre los objetivos de la acción psicológica de la dictadura, las autoras mencionan la inducción al silencio, al sentimiento de culpa, a considerar la disidencia política como enfermedad mental, al olvido y a la dilución de responsabilidades. Es decir silencio, olvido e impunidad.

A pesar del intento de desmovilización social de la dictadura, el trabajo tenaz de las Madres, las Abuelas y ahora los Hijos, nos ha hecho recordar la verdad negada. Se ha ido rompiendo ese silencio, se ha ido llenando el olvido, esos olvidos que como lagunas, como ausencias, habitan tanto la memoria colectiva como nuestra memoria personal. Con su andar incesante han zurcido la desgarrada trama de nuestra memoria colectiva. Esos hechos ocurrieron, esas personas "desaparecidas" existieron. Hubo una dictadura que violó, secuestro, torturó, asesinó, ocultó e intentó hacernos olvidar. Es doloroso recordar lo traumático, pero es necesario y liberador. Integrar el carácter monstruoso de nuestra historia es difícil, nos empuja a la evitación, a no tomar contacto con él. Sin embargo, por difícil que pueda resultarnos, es indispensable. No sólo para que los hechos aberrantes no se repitan, sino para poder elaborar el trauma. El terror restringe o elimina nuestra capacidad de ver, de sentir, de pensar, de actuar. El "sálvese quien pueda" del terror elimina lo humano de la humanidad. La memoria, la posibilidad de hablar del tema tabú, de saber, de compartir experiencias, de conocer la verdad es indispensable para poder integrar lo innombrable, el horror, lo traumático. El juicio justo, con plenitud de garantías, aun para los más aberrantes miembros del terror, permite elaborar, sanar, integrar. Así como la sentencia de la ley. Una "novedad" que se está difundiendo en estos días es que el terror no correspondió solamente a la tranquilizadora versión de un grupo de militares locos, sino a un plan cívico-militar con intereses claros. Parte de la sociedad civil estuvo involucrada, como cómplice, como simpatizante, como testigo paralizado, como resistencia. Es la irrupción de lo siniestro. Para poder elaborar lo traumático es necesario comprender lo que pasó. Que lo aberrante haya sido parte de un plan le da sentido y actualidad. Ese plan persiste. Se expresa con otros medios, pero ese plan, aquel plan, es hoy. El darse cuenta del engaño, el desnudar los hilos del poder de los medios hegemónicos y de los poderes que representan, la participación de la población, es la mejor terapia, aunque duela, aunque asuste, y está sucediendo. La Ley de Medios Audiovisuales, recientemente reglamentada, al aumentar las voces, las miradas, las perspectivas, va a enriquecer la experiencia y la memoria colectiva. Va a poner en acción a muchas voluntades, a muchas subjetividades que puedan construir una contra-hegemonía. Una visión crítica y plural que se acerque más a la variedad de identidades, a los intereses de todos los sectores, a la sanadora creatividad de todo el pueblo.

 

sábado, 18 de septiembre de 2010

Atilio López: El honor acribillado

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Atilio López: El honor acribillado

Por Juan Carlos Giuliani * 
El 16 de septiembre de 1974 el dirigente sindical y ex vicegobernador de Córdoba, Atilio López, era cobardemente asesinado por los sicarios de la Triple A. Lo acribillaron con 132 disparos incrustrados en el cuerpo de un hombre digno y honorable, condenado por su lucha consecuente a favor de la causa nacional y popular.
 
Tanta furia criminal sólo se explica en la necesidad de instalar el terror como política de subordinación a la estrategia de los grupos de poder que aguardaban agazapados el momento oportuno para terminar con el gobierno títere de Isabel y López Rega.
 
El asesinato se produjo el día en el que se recordaba el decimonoveno aniversario de la llamada "Revolución Libertadora", que derrocó a Perón y dio inicio a 18 años de proscripción del peronismo.
 
El "Negro" Atilio ganó la consideración de los trabajadores cuando, actuando en el peronismo de la resistencia a poco de la caída de Perón en 1955, dirigió la primera huelga en el período de la "Revolución Fusiladora", enarbolando los programas obreros aprobados en Huerta Grande y La Falda. Histórico dirigente de la UTA y de la combativa CGT Córdoba, lideró en 1969 junto a Agustín Tosco y Elpidio Torres la gesta del Cordobazo que provocó la caída del dictador Juan Carlos Onganía.
 
En 1973 el voto popular lo consagró vicegobernador de la provincia, como compañero de fórmula de Ricardo Obregón Cano.
 
Las clases acomodadas gastaron ríos de bromas por la forma de hablar del "Negro", por sus modales y su estilo de vida llano, franco, de pueblo.
 
Como si los trabajadores no supiéramos distinguir gato de liebre: al país lo fundieron los doctores con posgrado en Harvard, no los laburantes que se comen las "s".
 
En febrero de 1974, a nueve meses de iniciada su gestión de gobierno, Obregón Cano y López fueron desplazados del poder por una oscura sublevación policial, el tristemente célebre "Navarrazo".
 
A mediados de junio de 1974 había viajado a Buenos Aires para ver a su querido Talleres en la cancha de River.
 
El líder del sindicalismo de la resistencia y del peronismo revolucionario cayó en una redada y fue asesinado por la ultraderechista Triple A, hecho que provocó una profunda conmoción en Córdoba, que quedó reflejada durante el velatorio y el sepelio de sus restos, donde una multitud acongojada nunca vista en esa ciudad para una situación similar, participó en sus exequias.
 
Olvidado por la historia oficial, el "Negro" Atilio López es un ejemplo de entrega y lealtad a los intereses de los trabajadores
 



 

jueves, 16 de septiembre de 2010

LA NOCHE DE LOS LÁPICES por Hugo Presman


 

 
A TREINTA Y CUATRO AÑOS

         LA NOCHE DE LOS LÁPICES

 
                                                       
                                           Por Hugo Presman
 

El país padecía los años de plomo. La primavera sólo estaba en el almanaque. El clima político y social era gélido. La muerte andaba suelta y la vida estaba abaratada por el terrorismo de estado. El establishment se solazaba con las medidas de Alfredo Martínez de Hoz y le agradecía al Ministro del Interior Albano Hanguindeguy "el orden" recuperado.
La cacería de lo que el poder estimaba subversivo estaba como el objetivo de primer orden.

El General Ibérico Saint Jean, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires en Mayo de 1977, lo sintetizó con su sinceridad brutal: "Primero mataremos a todos los subversivos, luego a sus colaboradores, después a los simpatizantes, luego a los indiferentes; y por último a los tímidos"

Sobre la matanza se iba a montar las bases de un nuevo modelo económico.
El 16 de septiembre de 1976, en la Plata, en un nuevo aniversario de la Revolución Fusiladora, se iba a consumar " La noche de los lápices".
Un grupo de los adolescentes, que el año anterior habían obtenido el boleto estudiantil gratuito, después de una larga lucha, iban a ser las víctimas de esa noche siniestra.
La mayoría de ellos eran militantes políticos de la organización peronista Unión de Estudiantes Secundarios. Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes pertenecía a la Juventud Guevarista del Partido Revolucionario de los Trabajadores. Afirma:"Yo tenía trece años cuándo empecé a militar. Estuve en Ezeiza, en Gaspar Campos, en el sindicato del calzado donde Galimberti lanzó las milicias populares y di la vuelta al cajón de Perón
Emilce Moler, otra sobreviviente, describe el clima de época en 1975: "Yo diría al revés: ¿Cómo no iba a militar? Habría que haber vivido esos años para darse cuenta. Por supuesto que también estaban los que no se enganchaban, pero a la edad que yo tenía, y en Bellas Artes donde todo era libertad, participación y solidaridad, era imposible no militar. La revolución parecía estar ahí nomás. Latinoamérica estallaba por todos lados. Teníamos los modelos socialistas de Chile y Cuba. Yo podía no saber en qué partido, pero que iba a participar no tenía ninguna duda. Había todo un clima en el que estaba muy mal visto aquel que no se comprometía. Decirle a alguien, "sos un teórico", era el peor insulto. Podías discutir, pero si no militabas y no llevabas a la práctica tus ideas, eras lo peor."



Del 16 al 19 de septiembre de 1976 se llevaron a cabo operativos contra el movimiento estudiantil. Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio de Acha, Horacio Ángel Ungaro, Daniel Alberto Racero, María Clara Ciocchini, Pablo Díaz, fueron bestialmente torturados en el Pozo de Banfield. El único que salió vivo de ahí  fue Pablo Díaz. Otros chicos raptados en sus hogares, por Grupos de Tareas fueron Patricia Miranda, Emilce Moler y Gustavo Calotti . Estuvieron en Arana, Pozo de Quilmes, Comisaría 3 de Valentín Alsina y Devoto. Luego quedaron a disposición del Poder Ejecutivo.
El testimonio de Gustavo Calotti que hoy vive en Francia, es aterrador. Luego de pasar por la tortura y una vez que fue sacado del Pozo de Quilmes, después de muchos días cuenta "Cuando llegué, y al saberme lejos de la guardia, menos controlado, comencé a sacarme las esposas o las cuerdas (depende del momento) y las vendas de los ojos. Fue en ese momento que pude observar mi cuerpo. No podía apoyar el pie derecho porque tenía una infección. Las plantas de los pies estaban negras.
La piel había sido completamente quemada. Tenía heridas en los puños por las esposas y desde los senos hasta casi las rodillas había una placa rígida que se había formado con las quemaduras y la sangre coagulada provocada toda por la picana. En Quilmes el remedio milagroso se llamaba Pancután, que es una pomada antiséptica que ayuda a cicatrizar las quemaduras. Sólo con esa pomada fue desapareciendo la infección en la planta del pie derecho. Durante estos tres meses en Quilmes, sumados a los quince días en Arana, perdí mi aspecto humano. Para levantarme debía hacerlo en varias etapas, lentamente, porque varias veces me desmayé. Y cuando estaba de pie debía aferrarme a algo porque por unos instantes se me nublaba la vista y tenía vértigos. Dormía no sé, 16 o 18 horas por día. Cuando salí de la cárcel, casi tres años más tarde, pesaba 58 kilos y estaba bien. Pienso que en Quilmes debo haber pesado bastante menos y cuando me detuvieron pesaba 72 kilos".
Dice Victoria Ginzberg en Página 12 cuando se refiere a otro adolescente desaparecido: "La edad no era un impedimento para tener ideas claras. Cuando Horacio Ungaro tenía trece años, su hermana Marta, que era miembro de la juventud comunista, quiso reclutarlo. Horacio le contestó que pensaba lo mismo que José Ingenieros: "El que sigue un ideal sin entenderlo es un fanático". Y dos años después empezó a militar en la UES. En la madrugada del 16 de septiembre de 1976 un grupo que se identificó como perteneciente al "Ejército y las fuerzas de seguridad" entró a su casa y se lo llevó, junto con Daniel Racero, que se había quedado a dormir allí. Esa noche también desaparecieron Francisco López Montaner, María Clara Ciochini, María Claudia Falcone, Horacio Ungaro y Claudio de Acha. Son los seis que no volvieron de la decena de adolescentes que fueron detenidos a mediados de ese septiembre.
DOS SÍMBOLOS: MARÍA CLAUDIA FALCONE Y PABLO DÍAZ
María Claudia Falcone,  fue una protagonista central en la lucha por el boleto estudiantil. Los que la conocieron, cuentan que era abanderada y estudiante de Bellas Artes. Vivía en La Plata, iba a las villas a ayudar y era reconocida como una líder. Lectora de Mario Benedetti y seguidora entusiasta de Sui Generis, su flequillo lacio caía sobre sus enormes ojos celestes.  Se preocupaba por estar linda, le gustaba ir a bailar y tenía un novio hippie. Militaba en la  Unión de Estudiantes Secundarios. Le tocó vivir en un  período histórico en el cual " cambiar el mundo " era una mandato y la solidaridad un pasaporte.
Su madre ha declarado que ella no necesitaba el boleto estudiantil por la buena posición económica de la familia, pero María Claudia quería ayudar a sus compañeros de menores recursos.
Tenía 16 años y un equipaje de sueños. Quería que todos tuvieran para comer y un lugar donde vivir. Junto al sobreviviente Pablo Díaz, cuidaron embarazadas secuestradas en el " Pozo de Banfield ". María Claudia había sido salvajemente torturada y vejada en el   " Pozo de Arana ". Cuando tuvo la convicción que no llegaría a los 17 años, le dijo a Pablo "Cada 31 de diciembre levantá la copa por mí "En ese "tiempo de desprecio "un boleto estudiantil, la militancia política y social,  podían ser un pasaje a la muerte, previo paso por el infierno del horror.
Pablo Díaz cuyo testimonio ha sido fundamental ha dicho: "En Banfield ellos me gritaban que no los olvide, y que los recuerde siempre. Como sobreviviente, yo respondo a eso",
LA NOCHE DE LOS LÁPICES
Los asesinaron cuando recién ingresaban a la adolescencia. Conocieron el horror infinito en un tiempo de desprecio. A treinta y cuatro años de que los lápices dejaran de escribir, María Claudia Falcone es el nombre de la Escuela Media Municipal número 7 de Palermo. En el 2006, otro colegio, el número 12 de Gonnet, lleva el nombre de Horacio Ungaro, ahí donde acunó sus sueños.
Y todos los 16 de septiembre, miles y miles de estudiantes recorren las calles recordando a aquellos jóvenes. Los que militaban por una sociedad más justa. Los que libraron  la lucha por el boleto estudiantil. Ahí en la Plata, en sus diagonales, después de los años de silencio, el viento de la memoria trae el estribillo de aquellas jornadas tumultuosas y esperanzadoras: " Tomala vos/ dámela a mí/ es el boleto estudiantil."
En estos jóvenes secundarios con inquietudes distintas, acorde a un tiempo histórico diferente, que caminan recordando a sus predecesores de hace tres décadas, está la continuidad de una historia inconclusa.
Mientras a los pibes la memoria les movilice los pies, Daniel, Francisco, María Clara, Horacio, María Claudia, Claudio, seguirán vivos en el recuerdo. Y los Lápices seguirán escribiendo  utopías para acercar el horizonte.          

ESTUDIANTES DESAPARECIDOS
Claudio de Acha, 17 años
Fecha de Nacimiento: 21 de septiembre de 1958, en el barrio Los Plátanos, cerca de la ciudad de La Plata. Colegio Nacional.
María Claudia Falcone, 16 años
Fecha de Nacimiento: 16 de Agosto de 1960, en la ciudad de La Plata.
Colegio: Bellas Artes.

Daniel Alberto Racero, 18 años
Fecha de Nacimiento: 28 de Julio de 1958
Colegio: Escuela Normal Nº 3
Horacio Ungaro, 17 años
Fecha de Nacimiento: 12 de mayo de 1959.
Vivía en Gonnet.
Colegio: Escuela Normal Nº3
María Clara Ciocchini, 18 años
Fecha de Nacimiento: 21 de abril de 1958. Nació en Bahía Blanca donde colaboraba en la Pequeña Obra con un grupo de monjas tercermundistas. Trabajaban en las villas y barrios pobres, en educación y salud, admiraba al Che y a Camilo Torres. Vivía en La Plata Estudiante de Bellas Artes.  
Francisco López Muntaner, 16 años
Fecha de Nacimiento: 7 de Septiembre de 1960
Colegio: Bellas Artes
ALGUNOS SOBREVIVIENTES
PABLO DIAZ
18 años.
Hijo de un docente universitario peronista de derecha, fue expulsado de un colegio católico y recaló en "La Legión". Había militado en la UES pero en 1976 militaba en la Juventud Guevarista. Secuestrado 21.09.76. Estuvo en Arana, Pozo de Banfield, Comisaría 3 de Valentín Alsina y U- 9 de La Plata (a disposición del PEN hasta 1980).
EMILCE MOLER
17 años. Militante de la UES en la Escuela de Bellas Artes, era hija de un comisario inspector retirado. Secuestrada el 17.09.76. Estuvo en Arana, Pozo de Quilmes, Comisaría 3 de Valentín Alsina y Devoto (a disposición del PEN hasta marzo 78)
GUSTAVO CALOTTI
"Francés", 18 años.
Egresado del Colegio Nacional de La Plata, era cadete policial cuando fue secuestrado 8.09.76. Había militado en la UES pero en el '76 ya se había desvinculado y estaba más próximo a agrupaciones de izquierda. Estuvo en Arana, Pozo de Quilmes, Comisaría 3 de Valentín Alsina y U- 9 de La Plata (a disposición del PEN hasta 1979).
17 años. Militante de la UES en la Escuela de Bellas Artes, era hija de un comisario inspector retirado. Secuestrada el 17.09.76. Estuvo en Arana, Pozo de Quilmes, Comisaría 3 de Valentín Alsina y Devoto (a disposición del PEN hasta marzo 78)
PATRICIA MIRANDA
17 años.
Estudiante De Bellas Artes, nunca participó de las luchas por el boleto estudiantil ni tuvo militancia política. Secuestrada el. 17.09.76, nunca hizo la denuncia. Estuvo en Arana, Pozo de Quilmes, Valentín Alsina y Devoto (a disposición del PEN hasta marzo 78
15-09-2010
 
 
    
 
 
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